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E m b a j a d a   d e   V e n e z u e l a   a n t e   l a   S a n t a   S e d e

De Interés

Documento informativo a propósito del supuesto "abandono del cargo" del Presidente Nicolás Maduro

La Asamblea Nacional aprobó en su sesión del 09 de enero de 2017 la declaratoria de "abandono del cargo" del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro. De esta nueva incursión golpista de la derecha venezolana, surgen interrogantes que se procurarán responder mediante el presente documento informativo.

Para comenzar, es necesario aclarar que el Presidente Nicolás Maduro no ha abandonado su cargo y está en pleno ejercicio de sus funciones constitucionales, dirigiendo la política nacional y exterior de la República, tomando decisiones para el mantenimiento pleno de las garantías sociales que siempre han caracterizado a la Revolución Bolivariana.

Por sólo poner un par de ejemplos recientes, el 4 de enero designó a un nuevo Vicepresidente Ejecutivo y a once Ministros, así mismo, el 08 de enero decretó un aumento general de sueldos y pensiones por el orden del 50%. En el ámbito internacional, viene de liderar un histórico acuerdo de precios petroleros entre los países OPEP y no OPEP, ejerció de manera simultánea la Presidencia del MERCOSUR y como miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, manteniéndose actualmente como Presidente de la UNASUR y del Movimiento de Países No Alineados.

En el caso venezolano, la Asamblea Nacional no puede declarar el abandono del cargo del Presidente Nicolás Maduro, en principio, por tres razones: 1) La Asamblea Nacional se mantiene en desacato a las sentencias del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), por lo tanto, todas sus decisiones son nulas. 2) El Presidente no ha dejado de ejercer sus funciones desde el primer día de su mandato y tampoco se ha ausentado del cargo en ningún momento. 3) La destitución del cargo de Presidente requiere la actuación conjunta de los Poderes Legislativo, Ciudadano y Judicial, si se cumplen los supuestos constitucionales y legales para tal separación.

Si en verdad la destitución del Presidente dependiera solamente de la decisión de la mayoría opositora de la Asamblea Nacional, éste ya hubiese sido depuesto de su cargo desde el mismo momento de la instalación de la Asamblea en enero del año 2016.

La mayoría parlamentaria no faculta a la oposición para destituir al Presidente. El Presidente Nicolás Maduro está ejerciendo un mandato democrático emanado de la soberanía popular. Un Presidente puede tener una buena o mala gestión según el criterio de cualquier ciudadano, incluso, de un cuerpo legislativo, pero esa apreciación no configura de modo alguno un abandono de cargo y mucho menos una falta absoluta que implique su destitución por parte del Parlamento.

Además, Venezuela estipula en su Constitución un sistema político presidencialista, por lo que el cumplimiento y culminación del mandato presidencial no depende de una mayoría parlamentaria, como sí ocurre en los sistemas parlamentarios de otros países.

En consecuencia, la declaratoria de abandono del cargo del Presidente no tiene ningún efecto. Todas las decisiones de la Asamblea Nacional son nulas debido a que permanecen en desacato y, si no estuvieran en desacato, de igual forma esa declaratoria es nula por ser violatoria de la Constitución. Por lo tanto, Nicolás Maduro sigue y seguirá siendo Presidente de la República en cumplimiento del mandato que el pueblo le dio.

La nulidad de esta declaratoria ya fue dictaminada por la Sala Constitucional del TSJ, máxima intérprete de la Constitución venezolana. De acuerdo con un comunicado publicado por el órgano, las actuaciones parlamentarias desplegadas desde la instalación del Parlamento y elección de una nueva Junta Directiva el pasado 5 de enero son nulas, incluyendo la sesión del 9 de enero, donde fue emitida la declaratoria de abandono de cargo del presidente de la República, Nicolás Maduro. La acción obedece al desacato en el que se mantiene el Poder Legislativo ante el Judicial. En este sentido, el jefe de Estado deberá rendir su mensaje anual ante el TSJ.

A propósito del desacato de la Asamblea Nacional, es oportuno indicar que esta condición se mantiene, a pesar que en su sesión del 09 de enero pretendieron desincorporar a los tres ciudadanos que usurpaban los cargos de diputados por el estado Amazonas.

Lo anterior se explica, en primer lugar, porque la Asamblea tiene una Directiva írrita, por haber sido designada en el marco del desacato. Y, en segundo lugar, porque aprobó en su sesión del 13 de diciembre de 2016 continuar con el "juicio político" al Presidente Nicolás Maduro, desacatando el mandato de amparo emitido por el TSJ el 15 de noviembre de 2016, en el que se le ordenaba abstenerse de continuar con ese mecanismo inconstitucional para destituir al Presidente. Por consiguiente, todas las decisiones de la Asamblea Nacional siguen siendo nulas.

Finalmente, se debe mantener en cuenta que la insistencia de la oposición venezolana en declarar el "abandono del cargo" del Presidente Nicolás Maduro, a pesar de su nulidad e inconstitucionalidad, se basa exclusivamente en el desespero y la frustración que padece la derecha, derivados de sus propios errores que los llevaron a cometer fraude y a impedir con ello la convocatoria de un referendo revocatorio.

Su objetivo es deslegitimar la figura del Presidente Nicolás Maduro ante el país y ante el mundo, para justificar la intervención extranjera en Venezuela, saboteando cualquier posibilidad de recuperación económica y de estabilidad política.

Cualquier acción o medida ejecutada por parte de la Asamblea Nacional que busque destituir al Presidente de la República o a las demás autoridades de los Poderes Públicos, a través medios o procedimientos distintos a los previstos en la Constitución, constituye un nuevo intento de golpe de estado.

Fuente: Embajada de Venezuela en la República Popular China